Recuerdos cuando pasábamos revista

Hubo un tiempo en que los varones “Aptos para el Servicio” que, por consiguiente, habíamos cumplido en el ejército la popular “mili”, una vez licenciados, teníamos que ir a la Zona de Reclutamiento a pasar la revista anual. En realidad, la operación no podía ser más sencilla. Consistía en ir con la Cartilla Militar (aquella pequeña libreta de hojas verduscas que nos dieron en el cuartel), un día cualquiera del año en curso para que nos pusiesen un sello morado en la casilla correspondiente. Cierto es que, bien sea por pereza, por estar ocupados o por otras mil excusas más o menos razonables, nunca nos venía bien cumplir este trámite y muchas veces debíamos apresurarnos, los últimos días, por temor a una sanción. Con el paso de los años un buen día nos daban “la absoluta”, es decir, que estábamos definitivamente licenciados. Esto tenía la doble vertiente de que ya no podrían llamarnos a filas y que, en consecuencia, nos estábamos haciendo viejos.

Al cruzar a pie el Puente de Piedra, las más de las veces con un fuerte cierzo en el rostro, y torcer a la derecha para llegar a la Zona, ubicada en el antiguo cuartel de San Lázaro, se ofrecía a mi vista un entrañable y popular rincón de nuestra Zaragoza. La Parroquia de Altabás, la entrada a la Estación del Norte, el cine del mismo nombre del que fui espectador en varias ocasiones, el cuartel de la Guardia Civil, el comienzo de la Avenida de Cataluña… Este sector ha ido transformándose y la mayoría de aquellos edificios han desaparecido. Hoy prácticamente todo se encuentra en obras y va a ser objeto de una total transformación. Poco podía imaginarme en aquellos momentos en que iba a pasar revista que bajo el suelo que pisaban mis pies serían descubiertos, transcurridos muchos años, los restos arqueológicos de un gran convento y hospital fundado en tiempos de Jaime I, es decir, unos ochocientos años atrás. A veces pasamos miles de veces por un mismo sitio ignorando que puede haber cosas maravillosas escarbando un poco bajo nuestros pies. En este caso, han aparecido restos de lo que fue el convento de San Lázaro, más unas ruinas de un antiguo molino de aceite y una impresionante cantidad de armas datadas entre 1808 y 1939. Estoy ansioso por que todos estos hallazgos sean correctamente acondicionados y todos los zaragozanos podamos disfrutar de este importante legado de nuestro patrimonio histórico.

Manuel Garrós

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